HISTORIAS DE LA CRECIENTE: EMOTIVO RESCATE DE UN CACHORRO EN EL RÍO SAN JAVIER


Parecía una tarde sin mucha emoción, el río corría fuerte y los camalotes seguían su ritmo. Una gran cantidad de público se volcó a mirar el agua y el paisaje modificado que dejó la creciente. De pronto todo se conmocionó. Los chicos gritaban, los grandes también. Allá papi, el perrito está nadando!!!. Un cachorro intentaba con gran esfuerzo volver a la costa pero el San Javier lo arrastraba como una hoja en el agua. 


Los gritos seguían, también los silbidos. Perrito!!! Perrito!!! veni, veni perrito!!!. Decían los niños infructuosamente al valiente perro que había caído al agua. La historia se conoció cuando el público observó al animalito que intentaba acercarse a la orilla esquivando tapiales de hasta 30 metros de ancho. En un momento, el cachorro logró sortear ese peligro y se arrimo al tejido de contención que tiene actualmente el boulevar en el sector este, cerca de la escala hidrométrica. 

Del otro lado de la maya cima un importante número de gente gritaba para atraer la mascota que de a ratos parecía cansarse en el agua. En un segundo todo se volvió tristeza cuando un remanso succionó al cachorro hacia abajo desapareciendolo de la superficie. Los rostros se desdibujaron, el silencio se apoderó de los presentes y los niños esperaron que la batalla continuara por preservar la vida del perrito. Luego su carita nuevamente salió a flote rompiendo la angustia de todos.

Al escapar del peligroso río crecido, el cachorro logró llegar a la orilla, momento exacto en el que su dueño volvió en su piragua con sus otros compañeros y dijo: "EHHHP vení para acá". Pero el perrito solo quería volver a tierra. En ese momento, quienes estaban del lado del boulevar atraparon al perro y lo depositaron arriba de un asador para que se secara. Al ver nuevamente a su dueño, el cusco se desesperó para volver al agua y cruzar el alambrado, otra vez uno de los hombres que lo rescató lo volvió a levantar y lo pasó por el tejido devolviéndolo a su embarcación.

La familia estaba reunida de nuevo, su dueño regresó al centro de la correntada esquivando camalotes, su perro iba con él y sus otros compañeros. La imagen del hombre de río y sus mascotas emocionó a los presentes, dejó una lección sobre lo bravo del río crecido y el apego de las mascotas con sus dueños. Ahora el cachorro seguirá parado en la piragua, acompañando a su dueño, festejando seguir con vida, habiendo ganado una batalla casi imposible de ganar.








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